La decisión de construir un Palacio de Congresos nace de la necesidad de disponer de un recinto apropiado para acoger la creciente demanda de realización de convenciones y congresos en una capital turística como Palma. Se pretende a la vez dar respuesta a una demanda histórica de los agentes sociales y económicos de la isla, cuyo turismo está fuertemente establecido en el periodo vacacional.